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19
mar
10

historia de otro… siempre el otro tendrá algo que decirme, que contarme…

Como cosa rara, llegó tarde, siempre acosado por las reuniones, el trabajo, miles de cosas encima, pero yo sabía que tenía un mínimo tiempo para contarme sus aventuras de cuando era joven, quizá todavía se le nota en la apariencia un poco de ese periodo, de los años 60´s y 70´s, es decir mayo del 68, lo cogió en plena juventud, después de un rato de haberlo esperado, le dije, -contame de esas idas a la costa echando dedo-, y sin ser muy claro empezó, -la verdad fueron varias, o no tantas,- al parecer no se quería comprometer en que yo pensara que había sido un loco, pero continuó –quizás una de las que más recuerdo, fue un viaje a Santa Marta, me fui casi sin plata, cogí primero un camión de leche que iba hasta  caucacia, y de ahí esperé en el peaje que hay a unos cuantos kilómetros un camión que no recuerdo que llevaba, pero que me llevaría hasta Santa Marta, el conductor se apiadó de mí y hasta me invitó a almorzar, los viajes eran largos me demoraba cerca de 20 horas para llegar, pero la ventaja era que no iba solo, pero en los camiones no nos llevaban a los dos, así que mi compañero a veces se adelantaba y otras se atrasaba, ese día llegué a Santa Marta a eso de las dos de la mañana, mi amigo no había llegado, llegué a pleno rodadero, estaba tan cansado que no pude colgar mi hamaca, me acosté en la playa, y me amarré el morral al cuello para que no me robaran, no supe que pasó hasta que a eso de las diez de la mañana  veía los turistas pasar a mi lado,  me levanté a buscar a mi amigo, no lo vi, después me di cuenta que se había ido para Cartagena, pero en esa época era muy difícil saberlo , nosotros nos comunicábamos por medio de los camioneros, así que al estar solo, me fui a ver qué pescador me daba algo de comer a cambio de ayudarle al otro día, y así fue durante varios días, en la mañana ayudaba a un pescador, quién me llevaba para Taganga, y me dejaba colgar la hamaca en un rincón de su casa, me daba la alimentación y yo salía en la tarde a la aventura de conocer diferentes lugares, pese a que con mi familia iba a pasear cuando era chiquito, a mi no me gustaba, y no disfrutaba como lo hice en ese tiempo, esas idas era muy buenas, con mi amigo me reencontré en el puesto de control de chinú, si así creo que se llamaba ese pueblo, pero lo esperé como 2 días con mensajes de los conductores, pues él estaba en el puesto de la entrada y yo en la salida del pueblo, nos encontramos porque siempre decíamos que pasados 12 días buscáramos la forma de vernos en el puesto de control de ese pueblo, después regresé a Medellín, pero hubo otras idas, todas con historias por contar-, ahí interrumpí su nostálgico dialogo para decirle, -papá y así a veces me ponés problema cuando voy a salir.




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