Diariamente Martina se levantaba a las 3 de la mañana, pero hoy no lo hizo, o eso pensaban sus vecinos, ninguno sabía el porqué, pero ya estaban extrañando las arepas que esta señora hacía diariamente. A eso de las 4 de la mañana expulsaba a los viciosos de la esquina, para poner su puesto de arepas y los primeros viernes de cada mes la más deliciosa morcilla que se comían estos citadinos de un barrio en conflicto de alguna ciudad, la cual no me interesa mencionar.
¿Por qué doña Martina no sacó su puesto hoy?, se preguntaban todos en el barrio cuando eran las 6 de la mañana, y la mayoría necesitaban una de sus arepas, pues sería su único alimento en el arduo día de trabajo. La pregunta se había extendido durante 4 cuadras a la redonda, -¿será que está enferma? Dijo doña Estela a doña Prudencia, que de prudente no tiene si no el nombre, la cual empezó a decir –Yo no creo, yo pienso que lo que tiene es que está mirando que hacer con esa muchachita, que para mí que está en embarazo y de uno de esos de por acá. En otra parte del barrio se escuchaban los comentarios de Don Joaquín hacia la joven Lorena –Lo más seguro es que doña Martina se cansó de vender, ya no podremos comer esas arepas tan ricas. Y así durante todo el día en diferentes lugares del barrio se comentaban el porqué la ausencia de doña Marina, si ella durante los 365 días del año había salido a vender por más de 20 años, incluso llegaron a tal punto los chismes, que se llegó a afirmar, que doña Martina había muerto.
Mientras todo eso pasaba, al interior de la casa de Martina, sucedía algo muy distinto, como todos los días se levantó a las 3 de la madrugada, sirvió el chocolate, calentó arepas para sus dos hijos y los despachó normalmente para la escuela, cuando ellos se fueron, comenzó a organizar su casa como si hubiese planeado la visita de algún rey, o algo por el estilo, ningún vecino acertó en lo que realmente estaba haciendo Martina, en las horas de la tarde la casa relucía como nunca lo había visto Eugenia su hija, a lo que la joven dijo-Mamá estas muy rara, pensé que no habías salido porque te sentías mal, pero veo que es por una obsesión al orden que la verdad no te conocía. –no hija, no es eso, si no has visto la fecha, hoy es 18 de Marzo, hace 15 años murió tu padre, y sé que hoy está con nosotros, por eso estoy organizando, de igual forma me di un día de descanso para estar con él, pues ese día no lo olvidaré, como la cicatriz más grande que la vida me ha dejado.


