En ese momento sentí el gran golpe en mi cabeza, fue un estruendo que me mandó al suelo, me dejo inconsciente, tuve que ser remitido al médico, estuve en coma alrededor de una semana, y cuando desperté solo recordaba cuando empezó la guerra, y cuando aquella almohada me había dado descomunalmente en el costado derecho de mi cabeza, tan fuerte que solo recordaba hasta ahí.
almohada!
personaje callejero, de los que nos queremos encontrar para aprender algo nuevo e interesante!!
Así como él me miró, lo observé extrañado, fijé mi mirada en sus ojos, lo que él no sabía era que yo ya lo había estado observando al alrededor de unos cuatro o cinco minutos, o más, no sé, lo que si sé es que me impactó desde el momento en que lo vi, yo subía caminando como es de costumbre hacia el lugar en el que trabajo, y de la nada, un sujeto me hablaba, volteé, mas no era yo su punto de atención, no era nadie, quizás era un loco, un psicópata, un neurótico con delirios de persecución, o cualquier volado de un manicomio con varias enfermedades mentales juntas, me causó tanta gracia que me detuve a escucharlo, era como ver a un loco, sí, pero cuerdo, no sé cómo explicarlo, era un sujeto hasta bien vestido, elegante y con buena presencia, pensé que estaba hablando por teléfono celular, tan común en estos días y uno se imagina que le hablan o que están hablando solos, pero este no fue el caso, después de mucho mirarlo, sí estaba hablando solo, me mentó mi madre, me insultó de mil maneras, se metió con mi novia, e incluso me amenazó de muerte, lo raro era que no se percataba de mi presencia, por ende yo me preguntaba si realmente yo sería ese sujeto que tan mal estaba en sus concepciones. De repente se quedó mirándome, y de ahí lo observé, pero ya estaba asustado, debo aceptarlo que me atemorizó, más cuando se acercó y me dijo algo que me pareció más loco, y me impactó más, -si se creyó todo, puede venir todos los días de la semana a esta obra que se llama monologo callejero, eso si apóyenos económicamente. Después sin decir ni una palabra más, agarró una bicicleta que yo no había percibido en todo el momento que lo observé y se fue sin más, como pedaleando a un horizonte que yo no sería capaz de conocer por mi capacidad tan paupérrima de disfrutar esas cosas tan mínimas, como una verdadera obra de teatro, y en este caso llevada a mí de pura casualidad.
ejercicio 9, cicatrices
Diariamente Martina se levantaba a las 3 de la mañana, pero hoy no lo hizo, o eso pensaban sus vecinos, ninguno sabía el porqué, pero ya estaban extrañando las arepas que esta señora hacía diariamente. A eso de las 4 de la mañana expulsaba a los viciosos de la esquina, para poner su puesto de arepas y los primeros viernes de cada mes la más deliciosa morcilla que se comían estos citadinos de un barrio en conflicto de alguna ciudad, la cual no me interesa mencionar.
¿Por qué doña Martina no sacó su puesto hoy?, se preguntaban todos en el barrio cuando eran las 6 de la mañana, y la mayoría necesitaban una de sus arepas, pues sería su único alimento en el arduo día de trabajo. La pregunta se había extendido durante 4 cuadras a la redonda, -¿será que está enferma? Dijo doña Estela a doña Prudencia, que de prudente no tiene si no el nombre, la cual empezó a decir –Yo no creo, yo pienso que lo que tiene es que está mirando que hacer con esa muchachita, que para mí que está en embarazo y de uno de esos de por acá. En otra parte del barrio se escuchaban los comentarios de Don Joaquín hacia la joven Lorena –Lo más seguro es que doña Martina se cansó de vender, ya no podremos comer esas arepas tan ricas. Y así durante todo el día en diferentes lugares del barrio se comentaban el porqué la ausencia de doña Marina, si ella durante los 365 días del año había salido a vender por más de 20 años, incluso llegaron a tal punto los chismes, que se llegó a afirmar, que doña Martina había muerto.
Mientras todo eso pasaba, al interior de la casa de Martina, sucedía algo muy distinto, como todos los días se levantó a las 3 de la madrugada, sirvió el chocolate, calentó arepas para sus dos hijos y los despachó normalmente para la escuela, cuando ellos se fueron, comenzó a organizar su casa como si hubiese planeado la visita de algún rey, o algo por el estilo, ningún vecino acertó en lo que realmente estaba haciendo Martina, en las horas de la tarde la casa relucía como nunca lo había visto Eugenia su hija, a lo que la joven dijo-Mamá estas muy rara, pensé que no habías salido porque te sentías mal, pero veo que es por una obsesión al orden que la verdad no te conocía. –no hija, no es eso, si no has visto la fecha, hoy es 18 de Marzo, hace 15 años murió tu padre, y sé que hoy está con nosotros, por eso estoy organizando, de igual forma me di un día de descanso para estar con él, pues ese día no lo olvidaré, como la cicatriz más grande que la vida me ha dejado.
carta… !a un muy querido amigo!
Sé que te extrañaras al ver que te escribo, pero han pasado muchas cosas en mi vida, hay una en particular con la que quiero que me ayudes, te la contaré más adelante. Para empezar me remito a diversos recuerdos de nuestras andanzas, de nuestra amistad desde la infancia; todavía recuerdo esas primeras conquistas cuanto apenas estábamos entrando en la adolescencia, las escapadas del colegio, y una que otra borrachera en la que no hablábamos nada interesante, si no que decíamos que amigo sólo uno, y obviamente ese eras tú y yo para ti. Todavía te considero como mi mejor amigo, y por eso acudo hoy a ti, sé que todavía estás viviendo en Buenos Aires, y de ahí viene mi desespero, por así llamarlo. Me imagino que recuerdas a Juliana, la novia con la cual terminé cuando tan solo tenía 18 años y que por largo tiempo sufrí, pues bien, cuando tú te fuiste, yo cumplí mis 19 y volví con ella, hasta hace poco fuimos novios, pero llegó una mujer a mi vida que me impactó tanto, que deje el que creía era el amor de mi vida por ella, era una mujer flaca, de piel blanca, de facciones perfectas y un pelo color rojizo que me impactaba y me llevaba a la pasión, su nombre es Marcela, alcanzamos a tener algo, fue algo de lo que nunca me olvidaré, te contaré como la conocí para que entiendas como ayudarme, pues creo que por ahora no sabes para donde voy.
La conocí en uno de los eventos deportivos que realiza la ciudad, ya sabes que Medellín decidió apostarle a ese tipo de eventos para ocultar los problemas sociales, por ende en esos momentos, no sucede nada, casualmente hay treguas entre los grupos armados y de una forma asombrosa es la ciudad más segura en la que una persona puede estar; pero ese no es el punto, el asunto es que en uno de esos eventos, yo participé en la logística, ya sabes lo que es logística acá, defiéndase como sea para que todo salga bien, y así lo hice, pero como los colombianos nos demeritan en circunstancias, llegó alguien de una delegación argentina a coordinar el evento, y esa fue Marcela, fue mi jefe, pero más que mi jefe, fue mi aliciente para hacer de todo y trabajar más de 13 o 14 horas diarias, con tal de verla no me importaban los extenuantes trabajos, cada que la veía se me ponía el corazón a mil, era una situación incontrolable, comencé a hablar con ella y me fascinaba, era una cosa que no podía controlar. Comenzamos una aventura, en esos días tuve que terminar con juliana, pues si me conoces sabés que no soy de ese tipo de hombres que anda engañando mujeres sin ningún remordimiento, así que finalicé mi relación con ella, y comenzó un desdén de pasión con Marcela, mi sueño oculto de tener algo con una argentina se había hecho realidad, lo que yo no entendía era por qué me estaba enamorando más de lo que había estado de juliana en cierto momento, pero pasó, me enamoré, el problema fue cuando se acabó el evento deportivo, Marcela de igual modo, decía sentir muchas cosas por mí, por lo que se quedó quince días más, los mejores quince días de mi vida, salíamos diario, incluso yo abandoné por esos días mi casa, inventando trabajo y me fui al apartamento que ella arrendó en la ciudad, es que la verdad Salo, no soy capaz de describirte tan grande emoción, pero se me derrumbó el castillo de naipes, aunque conservo la esperanza, ella dijo que debía partir a Buenos Aires a solucionar unos asuntos, pero que el amor la dejaba en Medellín, y creo que vas entendiendo el motivo de mi carta, sí, quiero que la busques, y me ayudes a calmar esta angustia que me aqueja, es fácil que indagues por ella, oí que me dijo que vive en un barrio llamado Belgrano, la verdad no conozco mucho sobre este sitio, sé que allí juega el river plate, y una que otra vez la selección argentina, pero creo que la puedes ubicar por un sitio que se llama “la calle blanco encalada”, sinceramente estas a la deriva, no me queda si no pedirte que hagas lo posible por encontrarla, te enviaré una foto, para que la busques. Espero pronto una respuesta positiva.
Tu amigo, Juan Carlos.
semana santa!
LA VERDADERA LECCIÓN
Por fin se había terminado el primer trimestre del año, y en una época donde los santos se confabulan para salir y acompañar las procesiones, un par de amigos lo hacían para cuadrar festividades, y no propiamente religiosas. Después de transcurrir un momento comienza una discusión no tan sacra entre ambos.
-Llegó la semana que más había esperado en este año, parcero por fin voy a descansar como me lo merecía y me voy a hacer las parrandas que tanto he soñado.
-¿pero no te da miedo que te lleve el diablo?, eso es lo que siempre dicen, por algo yo nunca salgo en esa semana, tampoco voy a misa, me da pereza, pero me quedo en casa relajado.
-¡no que va!, yo siempre lo he hecho, y si se aparece el diablo que nos invite a guaro, que sirva para algo bueno en esta vida.
-donde mi mamá te escuchara no te volvería a dejar entrar en mi casa, pero pensándolo bien, nunca ha pasado nada, yo como que me apunto a tu semana.
Jerónimo y Juan Carlos habían sido amigos durante toda su vida, pero Juan Carlos era la persona más seria y por ende le rechazaba las invitaciones a Jerónimo una que otra vez, dependiendo de la situación, pero esta vez fue distinto, Jerónimo siempre había salido durante la semana santa, a lo que Juan le temía por los mitos populares que hablaban de que no iría al cielo, moriría en los infiernos, y sería un desdichado de por vida. Así que Juan por esta vez accedió a salir con Jerónimo para una discoteca, o lo que resultara desde el jueves santo hasta al sábado santo. Pasó la primera parte de la semana, hasta que llegó el jueves, Juan empezó a sentirse extraño antes de salir, quizá una premonición pensó, pero después de un pequeño trance, llegó sano y salvo al lugar de rumba, sin embargo se sentía atormentado, como si alguien lo siguiese, iba al baño y miraba su reflejo en el espejo, pero no lograba visualizar a nadie, jerónimo por su parte se veía alegre y relajado, a lo que Juan dijo – debe ser pura guevonada mía, no debe estar pasando nada. Pero él se sentía observado, seguido, pese a eso hizo caso omiso a lo que sentía y siguió bailando como si nada, al salir se despidió de Jerónimo, pues este último había tenido una conquista, y Juan sabía a lo que iba, por lo que le dijo jocosamente – marica pero que no se vallan a quedar pegados, que maluco. Juan se marchó, camino a casa sentía que lo seguían en el carro, miraba por el retrovisor y solo veía unas altas luces que no le permitían ver el vehículo que hacía la supuesta persecución, al llegar al parqueadero cerca de su casa, miró y no veía ningún carro, ni nada sospechoso, pero a las 2 cuadras que era su casa, lo interceptaron unos hombres de vestimenta oscura. por la cabeza de Juan Carlos, pasaron miles de cosas en milésimas de segundos, dijó para sí. – mi mamá me lo había advertido, estos deben ser enviados del diablo, me van a llevar, no volveré, además borracho no estoy, casi no tomé, tampoco estoy drogado, esto es porque salí un jueves santo. Pero todos esos pensamientos cambiaron cuando uno de los hombres le dijo- maricón hasta que nos diste la cara, vos sos una loca que nunca sale a pagar sus deudas, con mi hermana no te metas que te va mal- después de eso le dieron un par de golpes, (no de mucha consideración), a lo que Juan Carlos entró a su casa, prometió no volverse a meter con vírgenes y menos en víspera de semana santa, esa fue la única lección que éste aprendió.
EL OGRO
Horacio había quedado solo, su mujer murió en las horas de la mañana atravesada por un cuchillo. Horacio no se dio cuenta, pues estaba entorpecido con “una de las nuevas”, como llamaban a las naranjas que llegaban a la canasta diariamente, pero sabían que si una llegaba era porque otra se había ido, así que cuando Horacio se percató de la ausencia de su mujer era demasiado tarde, pese a esto entró en una profunda depresión, se le atenuaron las arrugas, su color amarillento tirando a naranja cambió a un color más pálido, menos vivo, no era para nada apetitoso. A eso de las 11 de la mañana parecía que fuera a morir sin necesidad de ser asesinado, pues había entrado en un estado de decadencia extrema de la cual parecía no tener recuperación, – hasta cuando la vida me va a dar tantos golpes- eran las palabras que repetía constantemente.
A las dos de la tarde, parecía agonizar, así que llamaron al cura de la canasta para que le diera los santos olios, pero sabían que la epidemia que afrontarían sería extrema y que las demás naranjas podrían morir rápidamente por el gran virus que causa la muerte de uno si su cadáver no es sacado en la menor brevedad posible, sin embargo, eran conscientes que había que absolver a Horacio, pero lo que no imaginaban, era el porqué estaba mal, pues no era porque su mujer hubiese muerto, era porque ya estaba solo a causa de mirar otra y no despedirse de su mujer, la otra no le ponía cuidado al verlo viejo y demacrado, por eso fue que Horacio entró en continua depresión, así que el viejo muy descarado por cierto, dijo fuertemente -a mí no me maten, tráiganme una dama- y así como lo pidió, le llegó, lo que no imaginaba era que ella venía a ponerlo en cintura, era ruda, fuerte, con apariencia hasta un poco masculina, el desencantado de Horacio, intentó evadirla, pero no lo logró, ella sabía cómo manejar a esta clase de tipos, y lo pudo hacer, a eso de las 5 de la tarde Horacio estaba dominado ante los encantos de un “ogro” como él la llamó al principio, pero que ahora él daba hasta su vida por ella.
en el circo!! imaginarios
Ayer fue un día diferente para Juan Manuel, se levantó muy temprano, -algo raro en este pequeño de 8 años-, eran las 4 de la mañana, todavía era de noche cuando Magnolia, su mamá, lo llamó para que se bañara y desayunara, no fue difícil para aquel niño, quien expectante había esperado a que fuera viernes, para conocer lo que sólo había visto en televisión, por ende soñó con leones, caballos, tigres, y no era un zoológico, era un circo, durante varias noches había soñado lo mismo, con enanos, incluso una que otra ninfa fuera de esta realidad hacía parte de sus oníricas imágenes.
Juan sólo tenía referencia sobre eso porque en su humilde y paupérrima escuela, nadie había ido a un circo a diferencia de María, otra pequeña de la misma edad, quien fue un par de veces a un circo móvil en su anterior barrio y contaba con emoción como había visto payasos, mismos, malabaristas, sin saber que era el mismo sujeto el que representaba a todos los personajes, y lo de los animales referentes de Juan y sus compañeros no eran en vano, según María, habían tigres, leones y hasta una jirafa en tal lugar, obviamente el único animal que había en tal circo era el ratón que se alimentaba de las sobras de crispetas que dejaban los asistentes.
Con todo lo que Juan conocía sobre los circos, se recreó muchas imágenes en su cabeza a la hora de alistarse, incluso al punto de decirle a su mamá:- mamá ya sé que quiero ser cuando grande, voy a domar leones en el circo al que voy a ir.- su madre no respondió, pues ella tampoco conocía un circo, pero Juan estaba muy entusiasmado con la idea, pero al volver a casa le pregunto su madre- ¿cómo te fue, si es bueno ser domador?,- no lo sé- respondió José,- creó que mejor soy médico, yo nunca he tenido equilibrio y en un circo lo único que hacen es saltar sobre cuerdas- añadió el pequeño, quien no entendía porque la imagen que tenía de circo era tan diferente a la que vio en aquel lugar donde desafiaban la gravedad.
frases modificadas con “un pintor no tiene más enemigos serios, que sus propios cuadros” H. Matisse
1. Si quieres tener enemigos serios, sólo tienes que hacer tus cosas de una manera mediocre.
2. no hay peor tormento que tener malos resultados profesionales
3. un artista sin enemigos serios, no es un verdadero artista.
4. si tienes enemigos serios, quiere decir lo mal que haces algunas cosas en tu profesión
5. si te preocupa tu autocrítica, mejora tu trabajo.
6. una mala cirugía, acompañará al médico toda su vida.
7. toma buenas fotografías, y la tranquilidad y la amistad contigo mismo serán tu compañía.
8. hay mejores amigos que quienes te acompañan siempre, y son tus buenas creaciones.
9. Enemigo serio no es quién te desea el mal, si no tú mismo con tus malas creaciones.
10. hay algo que te debe preocupar, y es si tienes un mal trabajo, pues enemigos serios tendrás.
mi fruta!!
DESTINO
-¿para dónde vas?,
- no sé, pero estoy desesperada, quizás necesite ir donde el dermatólogo, !estos poros me tienen desesperada¡
- ¡pero querida así estás bien!
-¡vos sabés que no!
Esa es era una de tantas discusiones matutinas que enfrentaba una pareja, así como cualquier pareja del común, de aquellas que vemos a diario, las cuales discuten especialmente cuando la mujer tiene su autoestima más baja, pero, a decir verdad, la pareja de la que hablamos, no era tan común, o no sé, quizás todo depende de que parte veamos. Tenían ya la piel cansada de tanto tiempo de vida, una que otra arruga, bastantes poros, e incluso el señor tenía una cicatriz muestra de haber vivido en el campo por largo tiempo.
Se habían criado juntos desde pequeños, aparentemente el hombre era uno o dos días mayor que la mujer, lo supe por el tono de su piel. Habían madurado, jugado, incluso se habían mecido en los arboles juntos, hasta que un día pasó lo que siempre ocurría en tan lejano pueblo de clima templado, a punta de machete, como es característico en nuestro país, fueron exiliados a la fuerza , tuvieron que salir del campo para llegar después de muchos trajines a la ciudad, ya no se sentían igual, pero afortunadamente al lado de muchos de sus coterráneos, llegaron a un lugar dónde no se sentían igual que en casa, pero al menos, se sentían bien.
Y ahí fue donde diariamente comenzaron las discusiones:
-Es que ya no es lo mismo, ya vos estás que te morís, y ahora yo con quién voy a salir con esta cara tan fea- decía la señora.
-Pero mujer yo todavía no me voy a morir, además así estás hermosa- le respondía el señor, y entraban en una continua discusión, diariamente recordaban los martirios que vivieron, todo lo que sufrieron, y la dificultad para adaptarse desde que fueron expulsados de su tierra. Nunca disfrutaron, pero lo peor es que ellos se martirizaban y a uno no le importa lo que vivieron un par naranjas a la hora de hacer un jugo para desayunar.
Extraño sujeto pensé, no lo quise observar muy detenidamente pues su extraña apariencia podría ocasionar que activara la bomba, y que catástrofe la que hubiese sucedido, así que lo observé tomando cierta distancia, pero era un tipo normal. Observó su reloj una vez, quizá el tiempo era su enemigo, podría estar observando a alguien más, descarté la posibilidad de la bomba, pues dije, -en este país no hay ataques suicidas, o no muy a menudo que yo sepa- mientras escuchaba música en un dispositivo con apariencia de teléfono celular, deduje que por ese medio llamaría a sus cómplices, los encargados de interceptar a la víctima más adelante, y por eso él no descendía del vehículo, pues él los alcanzaría, ya llevaba más de 20 minutos observando a aquel sujeto y no pasaba nada, y era de esperarse, esas operaciones no son tan rápidas, pero mi pensamiento cambió drásticamente, y entendí todo lo que vendría con tal operación, y con tan ardua espera, lo comprendí cuando salió un hombre con atuendo elegante, y le dijo – Hernán vamos para mi casa por favor-.





